Enemigos. Una demanda. Una grabación que la delata.
La activista climática Clara tiene la peor suerte de Ciudad de México: le metió un rodillazo a un influencer machista donde más duele —en vivo, en la televisión nacional— y ahora él la demanda por una lesión falsa. La única persona que puede probar que miente es Mateo, el camarógrafo irritantemente decente que trabaja para él.
Él tiene la grabación que podría liberarla. Y es la última persona de la que ella querría enamorarse.
Divertida, de fuego lento e imposible de soltar.
La activista climática Clara tiene la peor suerte de Madrid: le metió un rodillazo a un influencer machista donde más duele —en vivo, en la televisión nacional— y ahora él la demanda por una lesión falsa. La única persona que puede probar que miente es Mateo, el camarógrafo irritantemente decente que trabaja para él.
Él tiene la grabación que podría liberarla. Y es la última persona de la que ella querría enamorarse.
Divertida, de fuego lento e imposible de soltar.

